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Acerca de este blog

En Psicología Tangible encontrarás artículos 

que explican cosas como el ego y la ansiedad, pero también se habla de series y películas, de gente con cabeza de toro, de educación consciente, del poder de la música y los libros, de cómo el deseo nos da la vida y nos vuelve locos…

Pero no todo es info y opinión, aquí también encontrarás ejercicios sencillos

divertidos, prácticos, creativos que a veces, solo a veces, dolerán un poquito, porque la verdad tiene pinchos, y duele.

Acerca de la Psicología Tangible

Está dentro y fuera de nosotros

La psicología se estudia en universidades, se trata en consultas y clínicas, se opina y comenta en las redes. Se sufre y  disfruta en el interior de cada uno. 

Es lo que nos hace sentir bien o mal y lo que nos dice lo que somos

Esconde tesoros como el sentido de la vida, la imaginación, la creatividad, el amor y el deseo de vivir. También es el sitio de monstruos, de lo insaciable, del deseo de destruir, la ansiedad y la depresión. Es lo que nos hace parecidos y a la vez únicos, lo que nos organiza y nos pierde. Es un espejo que nos dice que somos grandes o insignificantes, inteligentes o negados, hermosos o vulgares. Es fuente de bienestar y también de manipulación y engaño.

Nos puede conectar con el mundo 

Hasta llegar a sentir que todos somos uno y nos puede aislar en una habitación cerrada donde nunca entra nadie más, aunque nuestro mayor deseo sea el poder compartir ese espacio. La psicología siempre es algo personal, intransferible, casi imposible de comunicar, ya te pases toda la vida hablando y sólo se mostrará un trozo de lo que eres.

Es donde habita el mayor misterio de todos: la consciencia. Es el milagro que nos distingue de las piedras, los caracoles y demás seres. Sin psicología, con el cerebro apagado, el cuerpo es sólo un sistema de cables y tuberías. Una máquina maravillosa, pero sólo una máquina.

No es tangible y quizás por eso nos olvidamos de ella

La psicología no se puede percibir con precisión, no se puede medir. Sólo podemos mirar las cosas que hacemos y decimos y sentir las emociones … lo demás pertenece al mundo de lo impreciso, lo que cambia, lo que se oculta tras capas y capas de pensamientos, recuerdos, ideas, imágenes, sueños, deseos, intuiciones, fantasías. Está hecha con pensamientos que son peces escurridizos, con recuerdos que van cambiando con el tiempo haciendo imposible poder recordar algo con precisión, se alimenta de deseos y retos y, con suerte, aprende de las frustraciones. 

De forma natural, la psicología intenta ser más tangible a través de las emociones. Cuando sientes algo parece que es real, que se puede tocar. Por eso hay tantas personas que prefieren sentir a pensar, cuando piensas las ideas son algo frágil, casi transparente, pero cuando sientes algo lo sientes en el cuerpo y no te deja ninguna duda.

Como no se puede ver suele ser temida o despreciada. Prueba a decir la palabra “psicología” y siempre habrá alguien a quien le evoque locura, miedo, lo raro, peligro o simplemente le parecerá una tontería.  

La tenemos encerrada en universidades y consultas de psicólogos. Casi nadie se acuerda de ella en casa, en el trabajo, en las leyes, en la educación, en las relaciones. Tiene algo de presencia en el mindfulness, la meditación, en el coaching, en la publicidad, etc. Pero sigue siendo invisible. Hasta que un día, de repente, sientes un miedo insoportable o una tristeza aplastante o alguien cercano se hace adicto o el amor se acaba y la soledad duele y entonces es cuando te acuerdas de la psicología, (al igual que la gente que solo reza cuando tiene miedo). Y la buscas en la terapia, en los foros, en los libros, en los consejos de los demás. Es algo que no tiene sentido: hacemos dieta sana y ejercicio físico para sentirnos bien y prevenir enfermedades, pero no hacemos ejercicios de psicología para prevenir una separación, un fracaso escolar, una pelea, no nos preparamos para la ansiedad o la depresión, todo eso lo dejamos al azar y confiamos que será suficiente con tener dinero y salud, alguien que nos quiera, ser valorado por los demás, tener buena pinta, cosas de calidad y poco más.

Aunque la tengamos olvidada a veces la psicología se asoma 

Y se muestra un poco, en la ropa que llevamos, las palabras que decimos, las fotos que hacemos, el movimiento del cuerpo, la pintura, la escritura, la música, el barro, la decoración, los libros que elegimos, en cómo entendemos las películas y las noticias, se asoma en el amor, en el sexo, en la forma de recordar, en los gritos y en las caricias. A veces basta dibujar un círculo rodeado de puntos  y decir “ese soy yo en medio de la gente”. 

Y entonces se hace un poco más visible, más tangible.

Pero eso es sólo la punta del iceberg, porque sólo nosotros mismos sabemos lo que llevamos dentro.

De eso trata este blog.

Acerca de mí

Hola, mi nombre es Juan Díaz y soy psicólogo desde hace más de 20 años. Cuando era niño me gustaba jugar y leer, pero era un niño impaciente y atravesaba los libros y los juegos a toda velocidad, impulsado por la curiosidad de saber que había en el fondo. Luego estudié cine, pero el camino hasta llegar a hacer una película era muy largo. Luego estudié psicología, porque estaba impaciente por saber porqué había sido un niño solitario, y también quería saber lo que la gente lleva dentro y descubrí que me era fácil comprender y ayudar, pero la terapia y el autoconocimiento también eran caminos largos, así que también me hice fotógrafo y “artista” porque el arte te permite ser impaciente de formas creativas. No estuve mucho tiempo ahí, porque el mundo del arte me parecía confuso y lleno de vanidad y también porque no soy un buen fotógrafo ni artista.

Los libros y la música siempre han sido importantes, porque me ayudan a parar y a la vez a volar. 

Continué trabajando con la consulta hasta que un día, después de una sesión especialmente dura, me quedé mirando la pared un rato, cansado y tranquilo y descubrí una sensación nueva, había algo frágil y precioso flotando en el aire, algo que no podía definir con palabras. Esa paciente había recorrido un largo camino de años de dolor y meses de terapia y había llegado a un sitio donde aparentemente no había nada, pero si te fijabas bien podías verlo todo desde la distancia. Todo estaba allá, en el horizonte, pero alrededor no había nada. Y era un sitio tranquilo, nunca había sentido tanta paz. Me dí cuenta de que acompañando a la paciente en el viaje de la terapia yo también había llegado a ese sitio sin darme cuenta. Es un sitio muy personal, que todos llevamos dentro, está más allá de los dominios del ego, de la frustración, de las cosas que deseamos. Es como un estado espiritual, pero también es psicología pura. Desde entonces vivo más tranquilo, sabiendo que ese sitio existe. Se puede ir siempre que se quiera, pero sólo se llega a veces, y cuando se llega es algo especial. La psicología, la meditación, el arte, el amor sincero, el vivir de forma consciente son caminos que te ayudan a llegar a ese sitio. Y me gusta pensar que ese es el sentido de la vida.

Este blog es como una guía de viajes para los que quieran hacer ese camino. Para gente curiosa y valiente.