La psicología del silencio

El silencio tiene un papel muy importante en nuestras vidas. Le damos demasiada importancia a lo que se dice, hablamos demasiado y olvidamos que las cosas que realmente importan muchas veces ocurren en silencio, y que hay cosas que no se pueden decir con palabras.

el silencio que te trae a la realidad

Hay silencios que ocurren de repente, nos pillan de improviso y nos hacen más conscientes del momento. De repente notas como un vacío, un sonido mudo y contundente, estabas en otra parte y ahora estás aquí y ahora, percibes mejor el espacio que te rodea, porque el silencio tiene un efecto curioso: amplifica la consciencia. Estás concentrado haciendo algo o pensando en cualquier cosa, estás sumergido en tu cosa, lo que hay alrededor está ocurriendo al fondo y sólo una pequeña parte de tí es consciente de que está sonando la nevera, del alboroto de pájaros piando, gente hablando al fondo, sonidos de la calle, o cuando te están hablando y tú estás en otra parte, pensando en tus cosas y ¡Zas! hay un silencio que corta el momento y tu consciencia se amplifica automáticamente: los pájaros se callan y te das cuenta de que llevaban una hora piando sin parar; la nevera deja de sonar y te das cuenta de que llevaba un rato estresando la tranquilidad de la casa; la persona que te estaba hablando te está mirando mientras espera a que le contestes algo. Es como un acto de mindfulness involuntario, el silencio te trae a la consciencia plena del aquí y ahora. Es genial cuando ocurre y lo sabes apreciar. Por ejemplo, el resto de la mañana tendrás la puerta de la cocina cerrada y la nevera dejará de estresarte sin que te des cuenta.

el inquietante silencio de las cosas que están quietas también puede tranquilizar

A veces el silencio suena y eso puede ser inquietante porque notas una vibración sorda e inquietante en el aire. Es una molestia natural cuando el cerumen tapona los oídos, pero también ocurre por las buenas; por ejemplo, justo cuando apagas la tele antes de ir a la cama y es como si tuvieras que atravesar el silencio de la casa hasta llegar al dormitorio. También es un momento de mindfulness involuntario, pero en este caso amplifica la consciencia de la soledad, de la quietud, de que los demás duermen y tú no; es lo que hace que mucha gente prefiera el día a la noche. A casi nadie le gusta ese aire espeso y mudo y lo intenta romper haciendo algo que haga ruido, escuchando música o yéndose a la cama. Pero para algunas personas ese sonido es bueno, significa que por fin tienen un momento de paz y descanso del día; esa toma de consciencia de lo que está quieto no es inquietante, es paz. El silencio es como un espacio seguro y tranquilo, es la distancia que deja lejos el estrés.

la mano que te aprieta la garganta

Hay silencios malos, como cuando la garganta se cierra y no puedes decir nada, no puedes reaccionar porque estás en shock, porque te da vergüenza hablar, porque tienes miedo o porque simplemente no sabes qué decir. Le suele ocurrir a la gente tímida o a quienes temen hablar en público, pero también le puede ocurrir a cualquiera. Sientes impotencia porque ese silencio te expone ante los demás, se te ve incompetente, incapaz de reaccionar; es estresante  porque estás callado y alguien se impacienta. Pero ese bloqueo también tiene su lado interesante: cuando te han pillado mintiendo o haciendo algo mal puede que el silencio sea mejor que inventar cualquier excusa, es una forma simple de pedir disculpas; cuando una emoción excesiva te está cerrando la garganta a la vez te está protegiendo de las consecuencias de explotar, llorar, gritar, o lo que tenga que salir (siempre puedes explotar y desahogarte luego cuando estés a solas).

Hay un trastorno llamado Alexitimia que es la incapacidad de expresar emociones sencillas como el amor o la tristeza; estas personas se quedan calladas, cambian de tema o le quitan importancia a momentos en los que hay que decir “lo siento” o “te quiero”. Es un trastorno bastante frecuente y es responsable de muchos rencores, divorcios, peleas y malentendidos.

También está ese momento en el que alguien te manda a callar y sientes otra vez la mano que te aprieta la garganta y tienes que decidir si es mejor atreverte a hablar o esperar en silencio a que la situación se acabe. Hay silencios que nos protegen, por ejemplo cuando tener la boca cerrada es la mejor forma de evitar el conflicto con alguien intolerante o que está demasiado alterado.

castigar y manipular en silencio

Cuando te regañan o te insultan resulta humillante, pero sabes a qué atenerte, es información sobre la que trabajar, pero cuando te juzgan en silencio, cuando te ignoran o te castigan con silencio resulta inquietante, violento, no conoces la dimensión del problema, no sabes si la otra persona te odia o solo está molesta. Cuando no sabes bien lo que está pasando la inseguridad se puede convertir en angustia o ansiedad. Ocurre con frecuencia en las relaciones tóxicas en las que el silencio se usa como arma para manipular o hacer daño: si no dices nada no te mojas y a la vez castigas a la otra persona. Hay una frase que todo el mundo conoce y teme: “tenemos que hablar”, es más sano y da una oportunidad para arreglar las cosas. Si disfrutas haciendo sufrir a otros con tu silencio tendrías que mirar si eres una persona sádica y prefieres el placer de la crueldad a solucionar los problemas. 

el silencio que te hace prudente, interesante, inteligente

Ese es el silencio que tú manejas y controlas, es cuando sabes elegir el momento en el que conviene tener la boca cerrada. Es la esencia del Zen y el mindfulness, el saber no reaccionar, el mantenerse neutros ante el estrés. Es el silencio que dejas para que la otra persona tenga tiempo de asimilar y darse cuenta de algo. Es el silencio que te hace interesante porque no te pavoneas ni mareas la conversación rellenando los huecos con palabras que no hacen falta. Es saber buscar momentos de tranquilidad para dejar que los pensamientos se asienten, para meditar o simplemente parar para que el estrés no aumente. En medio de una negociación guardas silencio en el momento adecuado y la otra persona acabará cediendo en algo. Es una forma elegante de afrontar los cotilleos sobre tí o sobre los demás. Hay silencios que son esenciales en el arte de gustar y seducir. En el trabajo hay silencios que demuestran que eres un profesional, que sabes lo que haces y no hace falta decir nada más.

Hay más temas en la psicología del silencio, pero en algún momento hay que parar. Antes de terminar vamos a subrayar tres puntos:

1     Es uno de los actos de mindfulness más puros y sencillos que existen. Puedes disfrutar del silencio que a veces ocurre de forma espontánea o puedes crear tus silencios y luego observa cómo se amplifican los sentidos y notas la realidad de otra forma.

2     Crea momentos de silencio interior. El silencio interior se consigue sólo durante unos instantes, antes de que la corriente de pensamientos emerja de nuevo, mirando un color, soplando suavemente con los ojos cerrados, oliendo un aroma. Si una idea no te deja en paz, si te obsesionas con algo, no le des la vara a los demás, prueba a escribir las cosas que piensas en vez de decirlas, esos pensamientos estarán ahí, en el papel, no se pierden y además recuerda que no hace falta, ninguna falta, decir todo lo que se piensa. También puedes meditar. Durante la meditación a veces aparece un regalo inesperado: instantes de silencio mental que son una auténtica recompensa al esfuerzo que estás haciendo.

3     Crea silencios en la relación con tu pareja. Hacen que la relación tenga más espacio para desarrollarse. Es una oportunidad para que la otra persona pueda expresarse y a la vez se sienta escuchada y eso es muy importante. Pero ojo, hay que vigilar que el silencio no esté estresando a la otra persona. Los silencios tranquilos confirman la complicidad en la pareja, no hace falta estar rellenado todo el espacio juntos con opiniones que muchas veces no dicen nada, es relajante saber que no tienes que estar hablando o escuchando todo el tiempo. Es menos probable que la gente se canse de ti si saben que de vez en cuando guardas silencio.

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