El arte de Procrastinar (y un truco casero)

Procrastinar significa “dejar para mañana” la tarea que tenemos que hacer. En realidad no hay nada que nos impida hacerlo, es sólo un impulso inconsciente, de repente hay una pared invisible que no nos deja hacer la tarea, se siente como un leve mareo que se resuelve haciendo otra cosa. Tienes que ir a otra habitación pero hay un agujero en el suelo y te quedas muy quieto, y en lugar de dar un salto y seguir, te das la vuelta y decides que hay todo un mundo de cosas interesantes que hacer, el impulso irresistible de investigar la vida de un actor, de recolocar las cosas del escritorio, de terminar de ver una serie, ¿cómo se ve mi casa desde google maps?, voy a buscar una lámina para poner en la pared, voy a mirar en Amazon cuánto vale eso, hace mucho que no sé nada de M. voy a ver cómo está …

Le pasa a todo el mundo y cada uno tiene su forma de afrontarlo

  1. Con voluntad y determinación. “Ya me estoy distrayendo otra vez, no lo voy a permitir, voy a hacer la tarea“. En este caso el esfuerzo realizado supone una medalla, una victoria en la batalla contra la procrastinación.
  2. Con culpa y nervios. “No tengo remedio, soy un vago, hacer esto me va a traer problemas, soy un inútil, no entiendo porqué lo hago“. Si no se siente capaz de superarlo y abundan las consecuencias negativas, esta persona tiene bastantes papeletas para que le toque una ansiedad o una depresión.
  3. El que se auto engaña. “Sólo me distraigo un poco más y luego me pongo a ello, no pasa nada, lo que pasa es que estoy cansado y me merezco un ratito de distracciones, en realidad limpiar el baño no es tan urgente hay otras cosas que hacer“. Este tipo de afrontamiento suele acabar derivando en la forma 2 (culpa y nervios).
  4. El artista de la procrastinación. “No pasa nada, yo soy así, los que trabajan conmigo ya tendrían que conocerme y saber que si no entrego el trabajo hoy lo haré mañana o pasado, eso forma parte de mi encanto personal”. Son auténticos profesionales de la procrastinación y es una tribu en la que abunda la gente con personalidad pasivo-agresiva. 

Suele haber una secuencia evolutiva: primero se intenta unas cuantas veces la forma 1, tras descubrir que no hay voluntad suficiente, se sufre la forma 2 durante un tiempo, hasta que la culpa y los nervios se hacen insoportables y entonces se auto engaña o se hace un profesional de la procrastinación. Lo más habitual es pasar un tiempo rebotando entre la forma 2 y la 3 y finalmente se acaba haciendo la tarea (al día siguiente o al otro).

¿Porqué lo hacemos?

El porqué alguien se empeña en posponer una tarea que es buena o necesaria es algo que se escapa al sentido común. Pero la psicología tiene una explicación bastante sencilla de los motivos que nos hacen procrastinar:

  • creer que la tarea no merece la pena porque no hay recompensa a la vista
  • evitar la inseguridad y la baja autoestima que produce el pensar que no lo vamos a hacer bien

Sabiendo esto es más fácil afrontar el problema

1 Repasa un momento las cosas que piensas mientras procrastinas. Aparte de las excusas comunes tipo “me merezco un descanso” pregúntate si hay otra cosa más, por ejemplo “no me siento capaz, me van a pagar muy poco, esto no lo va a apreciar nadie, voy a hacerlo mal y voy a hacer el ridículo …“. Ahora tienes más información, puedes hablar contigo mismo y discutir el tema hasta que convenzas a esa parte de tí de que merece la pena intentarlo.

2 Divide la tarea en pasos y empieza por el más sencillo durante cinco minutos. Si tras cinco minutos vuelves a distraerte vuelve al paso 1, refuerza tus argumentos.

3 Ponte una recompensa que merezca la pena: “no lo hago por el dinero, lo hago porque está bien hacerlo”, “si lo hago mal no pasa nada”, “lo importante es seguir intentándolo hasta que esté más o menos bien”, “si lo hago me doy una recompensa: una chocolatina, pego una estrella de papel en la pared, me tomo un vino”

Es cuestión de estar preparado y para ayudarte te damos un truco

Además de hacer los tres pasos anteriores te propongo truco: ponte una imagen en la pantalla de bloqueo del teléfono que te recuerde lo que pasa cuando procrastinas. Si lo recuerdas cada vez que enciendes el móvil el siguiente episodio de procrastinación te va a pillar más preparado.

En Psicología Tangible hemos creado este fondo de pantalla. Si te gusta puedes descargarlo gratis aquí:

Nota: Una vez descargada la imagen, el método para ponerla en la pantalla de bloqueo del móvil depende de la marca que tengas, pero suele encontrarse en Ajustes -> Pantalla -> Pantalla de bloqueo

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